Adopción en Costa Rica: La historia de Abraham Ureña

Un padre y su hijo adoptado jugando juntos en el lago

Un sueño de paternidad más allá de los moldes

Abraham Ureña, farmacéutico de profesión, tenía una vida estable y una carrera exitosa. Sin embargo, sentía un vacío que el éxito profesional no podía llenar: el deseo profundo de ser padre.

A menudo, la sociedad nos dice que la familia sigue un molde único: papá, mamá e hijos. Pero para Abraham, el amor no entiende de moldes, sino de entrega. Decidió dar un paso valiente e iniciar un proceso de adopción individual ante el Patronato Nacional de la Infancia (PANI). Sabía que se enfrentaría a prejuicios, pero su convicción era más fuerte.

El momento decisivo llegó con una llamada. El PANI lo contactó no por un niño, sino por dos: David y Mauricio, dos hermanos que necesitaban un hogar. La conexión fue inmediata e instintiva. Como él mismo lo relata, no hubo dudas: “En ese segundo, supe que eran mis hijos”.

Hoy, Abraham, David y Mauricio son una familia de tres. Su historia es la prueba viviente de que la paternidad es una vocación del corazón, no un trámite burocrático.

La Ley Tica: Un marco que abre puertas

La historia de Abraham genera muchas preguntas legales. ¿Puede un hombre soltero adoptar en Costa Rica? ¿Es más difícil que para una pareja casada? Aquí explicamos la realidad legal detrás de este caso de éxito.

1. Mitos vs. Realidad: El estado civil

Existe la creencia errónea de que solo las parejas heterosexuales casadas tienen derecho a adoptar. Esto es falso. El Código de Familia de Costa Rica y la normativa del PANI son progresistas en este aspecto. La ley no discrimina por estado civil; permite la adopción individual (monoparental) tanto a hombres como a mujeres.

2. El concepto central: La Idoneidad

Lo que la ley busca no es un anillo en el dedo, sino la idoneidad.

¿Qué significa esto en términos sencillos? Se trata de un proceso técnico y exhaustivo donde se verifica si usted tiene la capacidad:

  • Emocional y psicológica.
  • Social.
  • Económica.

El objetivo es garantizar que pueda brindar un entorno seguro, estable y amoroso. Si una persona soltera demuestra esta idoneidad, tiene el mismo derecho a adoptar que una pareja.

3. El derecho del niño es primero

El Código de la Niñez y la Adolescencia establece el principio rector de todo proceso: el Interés Superior del Menor.

La adopción no es un derecho de los adultos a tener hijos, es el derecho de los niños a tener una familia. En el caso de Abraham, su apertura para adoptar a un grupo de hermanos (David y Mauricio) fue crucial. La legislación costarricense prioriza no separar a los hermanos, por lo que los solicitantes dispuestos a recibir grupos de hermanos son vitales para el sistema.

Conclusión: Una familia que se construye

La familia costarricense ha evolucionado. Ya no se define exclusivamente por lazos biológicos, sino por la voluntad de cuidar y amar.

La experiencia de Abraham Ureña nos enseña que la paternidad monoparental es un camino viable, legítimo y profundamente gratificante. Si usted tiene el deseo de dar amor y cumple con los requisitos de idoneidad, la ley está de su lado.

Como bien resume esta historia: en Costa Rica, la única cédula de identidad indispensable para ser familia es la del corazón.

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